Todos los hemos padecido en algún momento. Burócratas e inoperantes que, entre mate y mate, se dignan a atendernos sólo para informarnos que siempre falta algo para terminar nuestro trámite.
Lo que nunca imaginamos es encontrarlos como recepcionistas en una fiesta, solicitando a los invitados las cosas más insólitas para poder ingresar. Estos grotescos personajes provocarán las primeras sonrisas de la noche.